parto en el agua
Embarazo, Parto »
En la actualidad las mujeres están regresando a las viejas costumbres a la hora de dar a luz, como por ejemplo con el parto realizado en casa de forma natural y sin ningún tipo de tecnología o el parto en el agua son algunas de las formas naturales que se escogen para traer a los hijos al mundo. La idea es vivenciar el dar a luz de una manera mucho más participativa para los padres y con la menor intervención medica posible.
Cabe destacar que esto solo es factible en casos de mujeres sanas que no presentaron complicaciones durante el embarazo, y de igual modo no conlleva la misma seguridad que el parto realizado en una institución médica.
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Dice la Organización Mundial de la Salud que el parto normal es: “de comienzo espontáneo, de bajo riesgo al comenzar el parto y permaneciendo así durante el trabajo de parto y el nacimiento. El bebé nace espontáneamente en presentación cefálica entre 37 y 42 semanas completas de embarazo. Tras el nacimiento, la madre y el bebé se hallan en buenas condiciones.” Y según la Federación de Asociaciones de Matronas de España, “es el proceso fisiológico único con el que la mujer finaliza su gestación a término, en el que están implicados factores psicológicos y socioculturales.
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Uno de los avisos de que pronto llegará el bebé son las contracciones. Si bien durante toda la gestación los músculos del útero se contraen, vamos a advertir cuando sea señal de trabajo de parto porque las contracciones se harán más fuertes y frecuentes: se darán cada dos o tres minutos y se extenderán desde 90 a 120 segundos cada vez. Esto indica que el cuello del útero se está dilatando para permitir el parto, y esos minutos entre contracción y contracción están libres de dolor, así que debemos aprovecharlos para ejercitar alguna técnica de relajación que nos ayude a enfrentar los episodios de dolor.
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Desde que concebimos a nuestro bebé, contamos una cuenta regresiva de 9 meses hasta que lo veremos nacer. Pero durante esas nueve lunas la vida no es simplemente esperar: necesitamos aprovechar el tiempo para prepararnos para recibir a nuestro hijo de la mejor forma posible.
Mientras nuestro cuerpo atraviesa cambios de lo más radicales y genera una tormenta de hormonas que muchas veces hace fluctuar nuestro humor, nosotras tenemos que empezar a pensar como mamás. No es una tarea complicada: psicológicamente, la mamá se siente madre desde que sabe que ha concebido. En el caso de los padres, por no cargarlo dentro de sus cuerpos, el “clic” tiene lugar cuando ven a su hijo por primera vez.




