Placentofagia, comer la placenta

Placentofagia es el acto de comer la placenta, y no es una costumbre sólo de algunos animales, sino que se empleó en la cultura oriental por milenios y ahora se está utilizando entre los occidentales.

La placenta es el primer órgano que se forma cuando ocurre la fecundación, incluso lo hace antes de que se desarrollen los órganos del bebé. Esta desempeña un papel crucial en el embarazo, es la conexión entre el cuerpo de la madre y del bebé, está unida al útero y suministra oxígeno, nutrientes y hormonas, también expulsa los residuos.



Placentofagia, comer la placenta

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La placenta crece durante todo el embarazo, y es el único órgano del cuerpo humano que se crea y después se desecha. En el parto vaginal, la placenta es expulsada después del bebé, y en el caso de la cesárea, el médico la retira manualmente.

Las madres que ingieren su placenta, afirman que lo hacen porque de esta forma se incrementan sus niveles de energía y les ayuda a secretar más leche. También aseguran que es una manera de estabilizar las hormonas, reducir el insomnio y las probabilidades de desarrollar depresión posparto.

Para los demás animales, el comer la placenta es algo instintivo porque les genera beneficios. En los perros disminuye los dolores del parto y unen más a la madre con los cachorros.

La placenta se compone por una gran cantidad de proteínas y grasas, pero estos nutrientes también se obtienen de una dieta saludable.

En la actualidad las mujeres consumen su placenta de diferentes formas:

En cápsulas, la placenta se seca, se hace polvo y se la encapsula. Esta es la forma más fácil de consumirla, pero no hay referencias acerca de que si conserva todas sus “propiedades”.

Otras mujeres optan por comer la placenta en estado crudo e incluso piden ingerir un trozo de la misma inmediatamente después del parto. Otras cocinan su placenta o la mezclan con batidos.

Cabe destacar que no existen pruebas científicas que avalen la efectividad de la placentofagia, pero sí hay consideraciones acerca de su consumo.
En el caso de consumir este órgano crudo, existe un riesgo de contraer alguna infección, por eso es que muchos hospitales no permiten su consumo.





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