El parto “medicalizado” Vs el parto “libre”: rutinas hospitalarias, elección y el punto intermedio

Entendemos como parto medicalizado al alumbramiento asistido por médicos en una institución, como hospitales o sanatorios, que cuenta con ciertos pasos aparentemente rutinarios y justificados como la administración oxitocina mediante goteo, la aplicación de peridural o la episiotomía. Con el crecimiento y la reciente difusión de la corriente del parto humanizado, han quedado en evidencia ciertas de estas rutinas hospitalarias que se revelan innecesarias en la mayoría de los casos.

Si nos guiamos por las diferencias entre el parto medicalizado y el parto libre, deberíamos destacar, en primer lugar, el manejo de los tiempos. En una situación domiciliaria, con un equipo de asistencia contratado para nosotras, se respeta la demora natural de todo el proceso. Los especialistas, particularmente la partera o Doula –si tenemos-, sabrán acompañarnos sugiriendo modos de relajación. Además, el hecho de estar en nuestra casa nos ofrece libertad de movimiento y acceso a todos nuestros objetos, a comida y a bebida según nuestras ganas.



El parto “medicalizado” Vs el parto “libre”: rutinas hospitalarias, elección y el punto intermedio

Parto medicalizado vs. Parto Libre

En hospitales y sanatorios, es común el uso del goteo para inducir el parto. La Organización Mundial de la Salud considera que sólo el 10% de los partos presenta la necesidad real de inducción, pero en la realidad el porcentaje sube mucho más, respondiendo a apuros institucionales o del profesional. Otro punto de diferencia es la postura que se nos permite adoptar: mientras que en instituciones contamos con la cama o en el mejor de los casos, el sillón de parto; si estamos en casa podemos optar por adoptar la postura que nos surja instintivamente e incluso hacerlo desde el agua. Mencionábamos la episotomía, el corte que se realiza en el extremo de la vagina, sobre el periné, para disminuir la tensión de los pujos. Citando nuevamente a la OMS, sólo sería necesaria en el 20% de los casos, pero en países como España se aplica al 90% de las mamás primerizas. Otra costumbre que se han tomado en hospitales es indicar un enema antes del parto y rasurar el vello púbico para hacer más sencilla la sutura que a veces se hace posteriormente al parto. Se ha comprobado que ninguna de estas medidas es realmente necesaria en ningún caso. Finalmente, podemos considerar la compañía que queremos en nuestro parto. Para algunas, es un momento privado en el que sólo queremos a nuestra pareja presente, lo cual es permitido en la mayoría de los hospitales y sanatorios. Sin embargo, si nos gusta contar con la presencia de nuestros otros hijos, o alguna amiga o familiar, sólo en la comodidad de nuestra casa podremos hacerlo.

Siempre recalcamos la importancia de tener en cuenta que si bien las instituciones médicas implican varias restricciones para amoldarse al modelo de parto institucionalizado, podemos igualmente hacer oír nuestra voz y además, contamos allí con todo el equipo necesario en caso de que se presente una emergencia. Con la información necesaria y los controles médicos pertinentes, hoy en día hay mayor libertad para planear nuestro parto sea donde sea que vayamos a experimentarlo.

Por María del Mar





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