Contracciones: porqué se producen y cómo sobrellevarlas en el trabajo de parto

Uno de los avisos de que pronto llegará el bebé son las contracciones. Si bien durante toda la gestación los músculos del útero se contraen, vamos a advertir cuando sea señal de trabajo de parto porque las contracciones se harán más fuertes y frecuentes: se darán cada dos o tres minutos y se extenderán desde 90 a 120 segundos cada vez. Esto indica que el cuello del útero se está dilatando para permitir el parto, y esos minutos entre contracción y contracción están libres de dolor, así que debemos aprovecharlos para ejercitar alguna técnica de relajación que nos ayude a enfrentar los episodios de dolor.

Es importante no improvisar. No vamos a estar tranquilas y con la mente fría en ese momento, así que nos conviene tener alguna técnica aprendida o algún recurso programado para que utilizarlo no implique un esfuerzo adicional. Durante el embarazo, para empezar, necesitamos hacer ejercicio para fortalecer el cuerpo y aumentar su resistencia. contraccionesSuelen darse cursos de preparación para el parto, que nos enseñan técnicas de respiración, de visualización, o con de masajes de nuestra pareja. También, los calmantes que puedan darnos en el momento del parto ayudan a disminuir el dolor, pero no a eliminarlo por completo. Aún así, no descartemos su uso porque cualquiera sea la resta, ayuda.



Contracciones: porqué se producen y cómo sobrellevarlas en el trabajo de parto

Caminar durante las contracciones es beneficioso porque da lugar al bebé para que vaya encajándose y descendiendo por el canal de parto -estar acostadas suele empeorar el dolor. La opción de tener nuestro parto en el agua surge de esta misma preocupación: el agua tibia relaja los músculos, la adrenalina –que nos tensa- disminuye y se estimula la producción de endorfinas, que disminuyen la sensación de dolor. También puede ponerse en juego la aromaterapia. En estos casos se utilizarán aceites esenciales inocuos aplicados mediante masajes y caricias, para propiciar la relajación física y mental de la mamá (necesitamos asesoramiento de algún especialista para esto).

En todos los casos, la respiración en el trabajo de parto es la clave. Y la verdad es que no hay una receta para hacerlo bien: necesitamos encontrar el ritmo que más nos ayude. Sí, recomendamos inspirar profundamente por la nariz y exhalar por boca después de cada contracción: conocida como “respiración limpiadora”, ayuda a proporcionar más oxígeno al bebé y a liberar nuestra tensión causada por el dolor. También es aconsejable encontrar un punto focal –los ojos de nuestra pareja, una imagen mental, un objeto-, que sirva para concentrarnos.

Lo cierto es que el dolor del pre-parto es de cierta forma subjetivo. Existe para todas, pero cada una lo vive de forma distinta. Es importante que nos informemos sobre estos distintos recursos de ayuda y consultemos con nuestro médico cuál puede servirnos más. Por último, no midamos nuestro amor de madres según el dolor que podemos soportar: cuanto más pasable podamos hacer el parto, en mejor forma estaremos para los primeros momentos con nuestro bebé.

Por María del Mar





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