En Argentina el 1% de los embarazos es múltiple, lo que quiere decir que el óvulo se dividió en dos o más idénticos; o que por alguna razón, hay más de un óvulo fecundado. Mundialmente, 1 de cada 80 de los embarazos múltiples es de mellizos o gemelos, 1 de cada 8 mil es de trillizos y 1 de cada 1 millón es de cuatrillizos (aunque con la fertilización asistida, estas aproximaciones están creciendo).
La sigla ETS corresponde a Enfermedades de Trasmisión Sexual, también conocidas como Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) o enfermedades venéreas. Así se encierra a un conjunto de condiciones patológicas que se contagian a través del contacto sexual. La clamidia, la gonorrea, el HPV, la Sífilis y el HIV son de las más conocidas y padecidas por la población mundial.
Los anticonceptivos orales son aquellas pastillas que combinan hormonas femeninas en niveles que, administradas periódicamente al organismo, impiden la ovulación. Existen de a 21 pastillas mensuales y de a 28, según el gramaje de Etinilestradiol de su composición. Su diferencia para nosotras es el modo de tomarlos.
Los de 35 a 20 microgramos de Etinilestradiol (estrógeno y algún gestágeno) son 21 pastillas mensuales. Se toman una por día durante tres semanas y luego pasamos una semana sin tomar ninguna.
Según la Organización Mundial de la Salud, la adolescencia es un período de transición desde la niñez a la adultez que se desarrolla entre los 10 y los 20 años de edad. No se corresponde con la madurez emocional, que suele tardarse unos cinco años más. Las últimas estadísticas indican que en el 10% de los nacimientos en el mundo, son de madres que se hallan dentro de este rango de edad. En Argentina, 1 de cada 6 partos es de chicas de entre 15 y 19 años.
Se rompe la bolsa, sentimos las contracciones y luego de unas horas, nueve meses de espera culminan con el llanto de nuestro bebé. Si el parto es por cesárea, la transición es aún más rápida. Y de pronto, nuestro hijo o hija está en nuestros brazos, pero casi todos los cambios que nuestro cuerpo hizo para gestarlo siguen allí. Lo primero que debemos saber a la hora de recuperar nuestra figura pre-embarazo es que vamos a necesitar paciencia.
Los anticonceptivos de emergencia (AE) llevan ese nombre porque sólo debe recurrirse a ellos después de haber sostenido relaciones sexuales desprotegidas, o en caso que nuestra protección habitual haya fallado. Se los considera “de emergencia” porque no deben volverse hábito, ya que no protegen contra enfermedades de transmisión sexual ni tienen tanta efectividad como el preservativo o las píldoras diarias. Entre estos AE, la más popular es la píldora del día después.
Entendemos como parto medicalizado al alumbramiento asistido por médicos en una institución, como hospitales o sanatorios, que cuenta con ciertos pasos aparentemente rutinarios y justificados como la administración oxitocina mediante goteo, la aplicación de peridural o la episiotomía. Con el crecimiento y la reciente difusión de la corriente del parto humanizado, han quedado en evidencia ciertas de estas rutinas hospitalarias que se revelan innecesarias en la mayoría de los casos.
Así como los cigarrillos y las bebidas alcohólicas producen efectos negativos en la formación del bebé y en las condiciones de su nacimiento, el consumo de las drogas ilegales puede ser aún peor.
Como es sabido, todo lo que ingerimos durante la gestación de nuestro hijo contribuye a formar la placenta y su propio ser.
Si bien todas estamos de acuerdo en que beber excesivamente durante el embarazo (o en cualquier momento de nuestra vida) es malo, es importante saber que aún ingerir una mínima cantidad de alcohol durante la gestación puede producir defectos congénitos físicos o mentales en nuestro bebé.
Estos efectos se han estudiado desde hace años y se conocen por la sigla FASD que en inglés responde a Fetal Alcohol Spectrum Disorder: Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal.
* Toda la comunidad debe ser informada sobre los diversos procedimientos que constituyen la atención del parto, a fin de que cada mujer pueda elegir el tipo de atención que prefiera.
* Debe fomentarse la capacitación de obstétricas o matronas profesionales. Esta profesión deberá encargarse de la atención durante los embarazos y partos normales, así como del puerperio.
* Debe darse a conocer entre el público servido por los hospitales información sobre las prácticas de los mismos en materia de partos (porcentaje de cesáreas, etc.)




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