Lactancia materna y consumo de alcohol

La mayoría de las personas considera que la lactancia materna y la ingesta de alcohol son dos cosas incompatibles, pero parece ser que no es tan así.

Diversas investigaciones han demostrado que pequeñas cantidades de alcohol no resultan perjudiciales para el bebé, pero eh aquí el interrogante “¿cuánto significa pequeñas cantidades?”.



Lactancia materna y consumo de alcohol

lactancia materna

Respecto a esto, los especialistas afirman que la lactancia ha de suceder entre 3 a 4 horas después de que la madre haya ingerido alcohol, con el fin de reducir al mínimo su concentración en la leche.

También destacan que el consumo de alcohol por parte de una madre lactante no puede sobrepasar del 0.5 g por kg. de peso corporal, lo que sería alrededor de 2 vasos de cerveza para una mujer que pesa 60 kilos.

El alcohol ingerido por la madre sale a la leche materna al igual que a la sangre, pero no se almacena en las glándulas mamarias. Además de ello, es muy poca la cantidad que pasa a la leche, solo un 16% de lo ingerido de ahí está en que la moderación es clave.

También, como el alcohol se metaboliza en el cuerpo, el paso del tiempo es importante. En caso de que la mamá consumió mucho alcohol, no sirve de nada que se extraiga leche con el fin de “eliminarlo”, sino que debe hacerlo para mantener el ritmo de lactancia, pero dar de mamar al bebé recién al día siguiente.

El alcohol y la producción de leche

El alcohol consumido en exceso puede reducir la capacidad de secretar leche, ya que merma la liberación de oxitocina. Por eso su ingesta por parte de madres con poca leche, es poco recomendable.

En resumen, la moderación es crucial en la lactancia materna, pero el tiempo que transcurra entre la ingesta de alcohol y el dar de mamar es más importante. Es posible salir a cenar fuera y tomar una copa de vino, y al llegar a casa dar el pecho al bebé ya que habrá pasado un lapso prudencial entre una y otra cosa.





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