Crisis o brotes de crecimiento (II)

Tal como te comenté en un post anterior, las crisis o brotes de crecimiento son situaciones durante la lactancia que se generan por un desajuste entre la oferta y la demanda de leche.

Los bebés suelen experimentar estas crisis a edades similares, lo que permite a los padres esperarlas y saber cómo afrontar esta situación. Cabe destacar que las fechas son estimadas y dependen mucho de cada caso en particular.



Crisis o brotes de crecimiento (II)

crisis-lactancia

A las 6-7 semanas de vida

Cuando se cumple el mes y medio de vida los bebés suelen pasar por una segunda crisis de crecimiento. En este momento el bebé necesita más cantidad de leche y por eso aumenta el número de tomas, de este modo el pecho va a producir más alimento.

Es normal que el niño se muestre más alterado de lo habitual cuando toma el pecho, suele dar tirones al pezón, llora, se arquea, tensa las piernas (siempre con el pezón en la boca).

Además de la necesidad de más alimento, también se genera un cambio en la composición de la leche, y su sabor varía, lo que suele no agradarle mucho.

Pasada una semana desde este brote, todo va a volver a la normalidad, ya que el niño empieza a recuperar su patrón de lactancia.

A los 3 meses de vida

En este momento la crisis de crecimiento se caracteriza por:

  • El bebé no pide el pecho con la misma frecuencia
  • Ya no mama por mucho tiempo, sino que solo hace tomas de unos escasos minutos
  • Los pechos se tornan más blandos
  • El bebé puede distraerse por cualquier cosa y llora al poco tiempo de comenzar a mamar.
  • Solo mama bien y tranquilo cuando duerme.
  • El bebé aumenta menos de peso, es normal pero la madre suele pensar que es porque pasa hambre.
  • Se chupa el dedo intensamente y presenta una menor cantidad de deposiciones.

La crisis de crecimiento de los tres meses es justo en el momento que se hace una suplementación con la leche de fórmula, y la natural se va abandonando de forma paulatina. También coincide con el desarrollo cerebral del niño, el cual ya es capaz de ver más allá de la cara de su madre y escuchar muchos más sonidos, lo que obviamente lo distrae fácilmente.

Cómo superar las crisis

  • Nunca hay que forzar a un niño a mamar
  • Cuando pasa por una crisis lo ideal es darle el pecho en penumbras para que no se distraiga con otros estímulos y la toma sea mucho más apacible.
  • No hay que esperar a que el niño llore para darle el pecho porque su ansiedad puede convertirse en desesperación.
  • Tener mucha pero mucha paciencia, todo es pasajero.





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