La comida chatarra en el embarazo daña al bebé

Los antojos durante el embarazo son realmente muy difíciles de ignorar, pero si la comida que se tiene ganas de comer es la denominada “chatarra”, hay que pensarlo dos veces e intentar no caer en la tentación todo el tiempo.

Una reciente investigación ha demostrado que las madres que disfrutan de una dieta alta en grasas (comida chatarra) durante el embarazo podrían estar poniendo en riesgo el sistema inmune de su bebé.



La comida chatarra en el embarazo daña al bebé

dieta alta en grasas

Dicho estudio fue realizado en ratones, y los especialistas comprobaron que las madres alimentadas con una dieta alta en grasas y azucares, creaban un entorno poco saludable para el desarrollo fetal.

El hígado de los fetos cuyas madres habían consumido una dieta alta en grasas era mucho más pequeño que los de sus pares, con progenitoras alimentadas de forma sana. De esto se desglosa que las células hepáticas dañadas pueden afectar el sistema inmunológico en desarrollo.

Dichos hallazgos pueden proporcionar un amplio contexto para explicar el aumento de enfermedades autoinmunes y la predisposición alérgica en los niños.

Paralelamente a esto, también se determinó que una  dieta poco saludable disminuye el flujo de sangre de la madre al bebé a través de la placenta. Casi todas las complicaciones del embarazo, desde un crecimiento fetal anormal a un parto prematuro, están de alguna manera relacionados con una placenta dañada.

El consumo de una dieta alta en grasas durante el embarazo también podría aumentar el riesgo de inflamación de la placenta e incrementar el de muerte fetal.

Si bien es fácil decir a una mujer embarazada que evite los alimentos grasos, no lo es tanto para ella el no desearlos. La urgencia de comer determinada cosa durante el embarazo puede llegar a sorprender, pero es necesario contenerse y realizar sustituciones saludables, por ejemplo comer yogurt helado en lugar de un helado real.

Cabe destacar que las comidas altas en grasas no son perjudiciales si se comen esporádicamente y en porciones pequeñas. Darse un gusto con un poco de alguna comida chatarra puede ayudar a calmar el antojo y no representa un riesgo para el bebé.





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