Deportes durante el embarazo, qué ejercicios puedes practicar y qué no

Durante un embarazo normal la mujer puede hacer una vida prácticamente normal, en cuanto al ejercicio hay actividades que resultan saludables y que su práctica y constancia le otorgan al organismo lo que necesita cuando llegue el momento de dar a  luz.

A su vez cabe destacar que el embarazo no es el momento de tratar de perder peso ni de empezar a practicar ejercicios vigorosos o actividades que nunca se han realizado y que conllevan un esfuerzo físico.



Deportes durante el embarazo, qué ejercicios puedes practicar y qué no

Actividades físicas recomendadas durante el embarazo

Correr: sólo lo pueden hacer las mujeres que ANTES  de embarazarse lo hacían con constancia, ahora es conveniente reducir el ritmo y distancia de las carreras conforme pasan los meses, por ejemplo sólo hacer 2 kilómetros para el tercer trimestre de gestación.

Bailar: La danza es increíblemente relajante, cambia positivamente el estado de ánimo y los movimientos de cadera relajan la zona abdominal lo que es ideal para el parto.

Yoga: beneficia al cuerpo porque hace que la mujer tenga energía y elasticidad.

Actividades de gimnasio: es importante contar con la asesoría constante del instructor, hay que evitar los movimientos bruscos y controlar que el ritmo cardiaco se mantenga en el promedio.

Remar: Es muy relajante y fortalece los músculos de los brazos.

Actividades físicas que no son recomendables durante el embarazo

No es posible realizar deportes de alto riesgo como es el caso del buceo o cualquier actividad en la que la mujer se puede caer o lastimar como es el caso de montar a caballo, esquiar cuesta abajo, hacer snowboarding, y practicar esquí acuático.

Tampoco es recomendable montar en bicicleta sin precaución, es mejor la bicicleta fija para prevenir accidentes y además porque durante el segundo y el tercer trimestre s más fácil perder el equilibrio.

Después del primer trimestre hay que evitar los ejercicios abdominales u otros ejercicios que se hagan acostada de espaldas, ya que éstos podrían provocar mareos y reducir el riego sanguíneo hacia el útero.

Los ejercicios con pesas y otros que exijan el estar de pie sin moverse también podrían reducir la cantidad de sangre que llega al útero, por ello en estos casos hay que cambiar frecuentemente de posición o simplemente mover las piernas.





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