Alimentación saludable durante el embarazo

Desde que concebimos a nuestro bebé, todo lo que ingerimos formará parte de su formación. Es por eso que nuestra nutrición y hábitos alimentarios tendrán directa incidencia en nuestra salud, y en la de nuestro hijo. Una dieta balanceada y completa puede ayudarnos a impedir nacimientos prematuros y problemas de peso y talla del bebé, al igual que aumentar su resistencia a infecciones.

Es necesario entonces llevar una alimentación consciente: debemos contar con proteínas (para el crecimiento de células y producción de la sangre); carbohidratos (energía); calcio (formación de huesos, dientes y músculos); vitamina A (para la piel, visión y huesos), C (para absorber el hierro, y fortalecer el sistema inmune, huesos, encías y dientes), B6 (desarrollo de los glóbulos rojos), B12 (mantenimiento del sistema nervioso), y D (estimula al absorción del calcio); hierro y ácido fólico (para la producción hemoglobina en los globulos rojos  y proteínas) y grasa (para almacenar energía y “combustible” para la lactancia).



Alimentación saludable durante el embarazo

Alimentacion y embarazoEs así que si bien durante los primeros tres meses del embarazo nuestra ingesta diaria de calorías sólo aumenta un 10 por ciento –de 2000 a 2200-, hacia el final del embarazo estaremos necesitando aproximadamente 2600 calorías cada día. No es momento de hacer dietas, ni de saltear comidas. Son preferibles los alimentos naturales y no los procesados; y también se recomienda limitar el consumo de azúcar. Necesitamos incluir todos los grupos de alimentos (lácteos, carnes, frutas y verduras, cereales y legumbres, y grasas y dulces en menor cantidad) pero variar lo que consumimos de cada uno de ellos. En el último trimestre de embarazo es recomendable alimentarse en cantidades más reducidas (debido al poco espacio abdominal que nos queda) pero en intervalos más cortos de tiempo.

Evitaremos el alcohol porque disminuye el aprovechamiento de las proteínas, del hierro, de las vitaminas de tipo B y del calcio. También las drogas y el tabaco porque son evidentemente nocivas para nosotras y para el bebé.

Con respecto a la frecuencia, es recomendable dividir las comidas en 6 ingestas diarias. Cada vez, vamos a comer tranquilas, masticando despacio y sin exponernos a tensiones –conviene no mirar televisión ni escuchar la radio mientras lo hacemos. Beberemos mucho líquido, pero preferentemente fuera de las comidas, para evitar molestias. La futura producción de leche materna dependerá de la correcta hidratación de la mamá.

Con respecto a los antojos, no debemos descartarlos como si fuesen sólo caprichos. A veces, mientras forma un nuevo ser, nuestro cuerpo puede sufrir pequeñas carencias – por ejemplo de vitaminas u oligoelementos. En esas situaciones sentimos necesidad de comer cierta cosa en particular: el cuerpo nos indica qué debemos hacer para equilibrar nuestra nutrición.





Puede Interesarte


Comenta este articulo