Preeclampsia, cómo prevenirla y tratarla

La preeclampsia es una afección que se desarrolla sólo en las mujeres embarazadas. Ocurre en la segunda mitad del embarazo, o en algunos casos se da varios días después del nacimiento, y afecta tanto a las madres como a sus bebés por nacer.



Preeclampsia, cómo prevenirla y tratarla

¿Cómo prevenir la preeclampsia?

Hay una serie de factores de riesgo que aumentan las probabilidades de desarrollar la afección, estos incluyen:

  • Primer embarazo
  • Historia familiar de preeclampsia
  • Largo intervalo entre embarazos (por lo menos 10 años)
  • Embarazo anterior con preeclampsia (hay un 20% de posibilidades de desarrollar la enfermedad de nuevo)
  • La edad (adolescentes y mujeres mayores de 40 años de edad son más propensas a desarrollar la enfermedad)
  • Condiciones médicas preexistentes como enfermedad renal, hipertensión, migrañas, diabetes
  • Obesidad (un índice de masa corporal de 30 o más)
  • Embarazo múltiple

Por desgracia, la preeclampsia no siempre da síntomas de alerta temprana, por ello es crucial tener un cuidado prenatal regular.

Las mujeres que tienen estos factores de riesgo deben asistir a chequeos prenatales regulares, de este modo se puede detectar lo antes posible y evitar complicaciones. Es importante controlarse la presión arterial a diario, y realizar análisis de orina para detectar cantidades anormales de proteínas.

Recibir el diagnóstico de preeclampsia en el embarazo puede ser estresante y preocupante, y también es probable que el bebé nazca antes de tiempo y por cesárea. Esto genera un gran impacto emocional, por ello es necesario contar con el apoyo de la pareja, familia y amigos para para hacer frente a esta complicación.

Tratamiento de la preeclampsia

En la actualidad, la única cura para la preeclampsia es dar a luz. Si no se está cerca de un embarazo a término completo (37 semanas), el obstetra podría recomendar algún tratamiento para controlar la preeclampsia hasta que el bebé se haya desarrollado lo suficiente como para nacer con seguridad.

El tratamiento puede incluir:

  • Monitorización frecuente de bebé
  • Medicamentos para bajar la presión arterial
  • Análisis de sangre y orina
  • Los corticosteroides se suministran para promover el desarrollo de los pulmones del bebé, mejorar sus funciones de coagulación sanguínea y del hígado
  • Medicamentos para prevenir las convulsiones

En los casos en los que la preeclampsia se agrava a principios de la segunda mitad del embarazo, el tratamiento se convierte en un acto de equilibrio. Mientras que la prolongación de la gestación es ideal para el bebé, puede significar un mayor riesgo de vida para la madre.

La mujer debe ser hospitalizada para aliviar algunos síntomas y controlar en lo posible la condición. Cabe destacar que la preeclampsia es progresiva y no se puede detener.

Si no se está lo suficientemente cerca de un término completo del embarazo o si la condición progresa rápidamente y el tratamiento ya deja de ser una opción, se tendrá que proceder al parto, independientemente de la edad gestacional.





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