Consejos para ayudar a nuestro bebé en sus hábitos de sueño

La llegada de un bebé a la familia requiere de muchas adaptaciones, tanto de nuestra parte como nuevos padres, como de nuestro hijo o hija, que es nuevo en la vida. Horarios de las comidas, cuidados con los espacios y muebles, necesidad de rutinas y, quizás lo más temido por el cansancio que implica en los primeros tiempos, las horas y los hábitos de sueño.

Lo cierto es que los ciclos de sueño de cada persona son diferentes, por lo que no hay una medida justa excepto el patrón que observemos nosotras mismas en nuestro bebé. Como generalidad, se puede decir que en su primer añito pasan por tres etapas.



Consejos para ayudar a nuestro bebé en sus hábitos de sueño

La primera se extiende durante los primeros tres meses: el recién nacido va a dormir unas 18 horas diarias, despertándose cada 3 o 4 horas para comer, y puede permanecer despierto una o dos horas seguidas. Al mes y medio comienza a registrar los cambios de luz y sonidos entre día y noche, y empieza a dormir más horas corridas durante la oscuridad.

La segunda se sucede hasta el medio año: el bebé ya intuye los tiempos de la rutina (comer, bañarse, dormir). Duerme más durante la noche, incluso hasta seis horas seguidas, y también una siesta matutina y otra a la tarde. Es importante que durante las siestas perciba ruidos del ambiente y la luz de sol, y, en contraste, que de noche haya silencio y oscuridad. Es el momento de pasarlo a su propia habitación y es interesante crear algún tipo de ritual presueño: puede ser un juego, un baño tibio o un cuento; para que él se acostumbre que cuando eso sucede, es hora de dormir.

Finalmente, desde los 6 meses a su primer año, el bebé duerme unas 12 horas por día, divididas en la noche (durante la cual, se extiende el descanso ininterrumpido) y las dos siestas. Llegando al año quizás deje la siesta de la mañana y ya se adapte a una rutina de sueños adulta.

Hay varias claves para establecer un hábito sano de sueño. Ya mencionamos la introducción del ritual del presueño, pero también es necesario acostumbrarlo a que se duerma solo. Para esto, no debemos dormirlo en brazos o en otro lugar que no sea su cuna, y debemos despedirnos antes de que se duerma. Siempre vamos a dejarle algún juguete que nos “reemplaza” en nuestra ausencia e impide que nuestro bebé se angustie ante la soledad. Es importante acostarlo siempre a la misma hora y no recién comido, ya que eso puede causarle cólicos que le impedirán un buen descanso. Y si se despierta por la noche, no debemos llevarlo a nuestra cama, ni acudir instantáneamente: necesitamos que se acostumbre a dormirse solo.

Recordemos que la clave de nuestro propio descanso es que nuestro bebé adopte una rutina de sueño. Así que aunque nos de pena o estemos agotadas, tratemos de establecer estas reglas y enseñarle a cumplirlas.

Por María del Mar





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